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sábado, 30 de octubre de 2010

Sábado por la mañana

Es sábado por la mañana, con todo lo que eso implica. El dolor de cabeza, el leve ardor de estómago, las magdalenas con café instantáneo, y sobre todo, la incomodidad que provoca una extraña invadiendo mi mañana del sábado. He soñado contigo, después de todo. Abrazado a ella, pero he soñado contigo. Ahora las cosas se ven de otra manera. Será por la claridad del sol entrando por las ventanas.

-Oye... despierta. Despierta, que mis amigos están a punto de llegar. -No se despierta.

Y aquí estoy yo, emborronando una hoja de papel virtual mientras una petarda cualquiera de cuyo nombre no puedo acordarme, duerme en mi cama. Y mientras tanto, tú, a cientos de kilómetros de aquí, seguramente también frente al ordenador, seguramente escribiendo algo parecido a esto, echándome tanto de menos como de más me echabas hace escasamente un par de horas (igual que yo a ti).

Definitivamente, y por mucho que las sábanas de mi cama y la cara de satisfacción de la morena que las habita digan lo contrario, el sexo ya no lo es todo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Tu lugar de apariciones

Sin tener en cuenta las concepciones espacio - temporales que reinan en el saber científico de nuestros días, te has presentado en mi mente esta mañana y me has invitado a tomar un helado, oferta que he rechazado en parte por miedo y en parte por piedad. Piedad de mi pasado, c'est a dire. Y luego has buscado consuelo en la televisión, que has encendido sin más permiso del que le corresponde a quien ha sido dueño de algo hasta hace bien poquito. Pero no te ha valido, y la has apagado pronto. Luego has buscado en la biblioteca pero nada te ha sido suficiente: Los mejores libros de mis estanterías, al igual que los mejores versos de mis poemas, se quedaron en Sevilla,  al lado de tu cama, encima de tu mesilla de noche y debajo de todas esas fotos que tenías rodeando tu vida, tu día, tu noche.
Decepcionada, has intentado besarme; pero entonces la radio ha empezado a escupir algo de Woody Guthrie y ya te he perdido la pista. Si quieres que charlemos, tu lugar de apariciones sigue disponible.